[¡Importante! Este texto ha de leerse con la voz de Ramón Langa (Bruce Willis)]

El proceso de creación de tiras no es algo sencillo. Para ello se requiere que la persona que quiera proceder posea los tres grandes valores de occidente: Valor, Voluntad y Huevos. Y el autor que aquí nos concierne no carecía de ninguna de ellas.

Cómo hemos dicho, el Valor se le supuso cuando, estando en una fiesta de cumpleaños donde la comida había sido algo escasa, habiendo sido toda la fiesta un supuesto festín de carnes con salsas de bajo contenido calórico, y estando en el centro de la mesa allá donde todo el mundo tenía la habilidad de picotear dejando todo plato inmediatamente vacío; en el momento de los postres éste sostuvo en alto, durante unos segundos que le parecieron eternos, un enorme pastel de chocolate, nada más ni nada menos que a pocos centímetros de una persona que, sin que tengamos ninguna intención de faltar al respeto hacia ella, podría decir-se, no pasaba hambre en casa. En consecuencia, nuestro autor aquí referenciado, estuvo a punto de perder la mano en el momento que esta otra persona se lanzó a finiquitar el pastel de un solo bocado.

Pero centrémonos en el ‘post’ que nos atañe. Para que una tira arranque el vuelo es necesaria una idea, y que esta sea materializable. Y como materializable no nos referimos al concepto clásico aplicado en los cuatro campos de la algoritmia, donde la idea de abstracción pierde el sentido precisamente por ser abstracta. Tampoco hay que entender el concepto opuesto, aquel que da significancia al hecho de estar en la cola de matriculación al lado de la única chica que decidió entrar en la FIB en el periodo 2007-2008, y ligeramente alzar el codo, siempre distraídamente, hacia ella, con la intención de encontrar ese tacto y ese calorcillo que hace que las personas sean personas. Para este caso presente, y solo para este caso, tomaremos como ejemplo de materialización el hecho que la tira se pueda representar sobre un papel.

Una vez tenemos lo que los sajones llaman “Sketch” y “Pencils”, ya nada nos impide seguir adelante para descubrir “El Proceso de Creación”. Proceso sin duda alguna admirado en los cinco continentes, seis para aquellos que tienen en consideración el gran gigante helado, continente fundamental para entender la relación que guarda nuestro bienaventurado autor con el siguiente paso del proceso.

Corría el año 1989, y el sujeto en cuestión del que hablamos se encontraba en un chiringuito de Manacor, en Mallorca, comiendo nada más y nada menos que un helado de palo con forma de pié. En ese momento, delante del amalgama helado pensó algo de crucial importancia para el proceso, algo que inmediatamente olvidó y que no recordaría hasta al cabo de muchos años. ¿Que secreto ocultaba ese pié helado, que fuera relevante para el Proceso de Creación? ¿Tenía que ver la fascinación que el autor tenía por el continente helado con ese pié? ¿O quizás fue el hecho de lamer un pié que en el futuro le trajera una fijación difícil de ser resuelta por los psicólogos? Nada de esto lo sabemos, ni sabremos jamás. Solo sabemos que el autor nunca ha pisado el hemisferio sur del planeta. Pero lo más lógico, y a la par curiosamente sorprendente, es que para realizar un dibujo persistente, éste ha de ser cuidadosamente entintado.

Para proteger el esbozo original, una fina capa debía ser usada ante todo. Para ser precisos, papel vegetal, manteniendo siempre el fiel original intacto. Sin darnos cuenta estamos a punto de llegar al final, y no por eso menos importante, de dicho proceso. Final que si no fuera por él mismo, todo el resto quedaría reducido a un absurdo y de poco serviría. Final que no es otro que llevar dichas imágenes a las mentes de la gente. “¿Y cómo se lleva tales imágenes a la mente de la gente?” se preguntarán ustedes. La respuesta es bien sencilla.

Existe una sala situada en las entrañas del Campus Nord UPC, y no nos estamos refiriendo a la “Sala de les Creus”, sala mitológica situada en el punto más profundo del Campus, allá donde nunca ha llegado luz alguna. Se dice que todo aquel que encuentra esta sala tiene el deber de grabar su cruz en la pared, sumándose a la escueta lista de personas que consiguieron llegar con vida, y más importante todavía, con un lápiz o bolígrafo a mano. Pues bien, como hemos dicho hace un momento, no nos estamos refiriendo a esa sala, sino a la sala vecina. Sala llena de mentes pensantes capaces de solucionar los problemas que llevan de cabeza a toda la humanidad cada día, preguntas como “¿Donde he dejado el mando a de la tele, si lo tenía aquí hace un momento?”. Mentes como esas hacen posible que, a pocos metros a la izquierda y cuatro pisos hacia arriba, en el despacho de l’Oasi, exista un escaner, capaz de transformar la capa entintada en una imagen digital, lista para ser maquetada.

Finalmente, aquella idea que empezó de la nada, casi como quien dice dudando si nuestro autor realmente consiguió o no rozar ,en la cola de matrícula, a la chica que recientemente se había matriculado en la FIB el periodo 2007-2008, ésta idea que cruzando el océano patagónico se metió en la mente de la persona adecuada, consiguiendo lo que pocos han conseguido y conseguirán, en toda su vida: la técnica y el secreto de un buen Proceso de Creación.

FIN

[Suena de fondo: Skookian, interpretada por Louis Armstrong]