Velociraptor – ¡Hola de nuevo! Hoy os traigo una historia sobre la leyenda del Velociraptor. Corrían los 00′ (circa 2006) y un estudiante de la escuela de Caminos cruzaba el Campus rápidamente a zancadas. No tenía prisa alguna, simplemente era su forma de desplazarse, así como de existir, sin parar de correr. Subía y bajaba las escaleras corriendo, cruzaba al trote el bar del Polimenú, y cuando no tenía donde ir rodeaba en círculos la plaza de Telecos. Y todo ello con el cuello hacia delante, y con los brazos recogidos sobre el pecho. De ahí su apodo “El Velociraptor”. Todo el mundo le había visto alguna vez, y era conocido por los más asiduos. Solo los bibliotecarios le odiaban, cuando entraba a la biblioteca y corría entre los pasillos. Y tal como llegó, un día acabó la carrera (los estudios), y se fue a correr por campos más verdes. ¡No sé por donde rondará hoy Veloci, pero que Dios le bendiga! [Suena de fondo una emotiva fanfarria]